Recientemente se estrenó en los cines “Calle Málaga”, drama con toques de comedia dirigido por Maryam Touzani (fue la candidata marroquí a Mejor Película Internacional en los últimos Oscars, pero quedó en el camino). La trama se centra en María Ángeles –interpretada por Carmen Maura-, una mujer de 79 años, de padres españoles, pero nacida y criada en Tánger, donde transcurre su apacible vida. El conflicto se desata cuando llega de Madrid su hija Clara, decidida a vender el departamento de Marruecos, con el argumento de que está a su nombre y de que ella se encuentra agobiada económica y emocionalmente. Pero María Ángeles no está dispuesta a ceder tan fácil: luchará por conservar su casa de la manera más creativa.

Sexualmente hablando: retención seminal

Un aspecto notable y sorprendente de la película es el apasionado romance que, en medio de todo, vivirá la protagonista. Pero no el típico romance a pura ternura que suele mostrarnos el cine cuando se trata de personas mayores. No: hay relaciones sexuales, un baile desnudos y hasta encendidas descripciones que María Ángeles le hace a su amiga monja.

El personaje que tan bien interpreta Carmen Maura es de una vitalidad inspiradora para los de su generación. Y no sólo para ellos, sino para todos, porque hacia allí vamos, siempre que sigamos vivos. La “tercera edad”, dado el aumento de la expectativa de vida, va a ser nuestra etapa más larga. Nos guste o no. Y por lo mismo… ¿no sería mejor que nos guste?

¿Y si empezáramos a enunciar lo contrario a lo que hemos escuchado siempre? Y si aceptáramos que…

“Los adultos mayores pueden enamorarse” (y, de hecho, con frecuencia lo hacen).

Sexualmente hablando: el deseo de nuestros padres

“Tercera edad no equivale a desinterés sexual”.

“Los personas grandes tienen la capacidad de gozar del sexo”.

“La sexualidad no termina con la menopausia” (hasta puede ser una liberación).

“La salud de los mayores suele mejorar gracias al sexo y al amor”.

¿Quién dice que no?